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Hospitales con arte: por qué también impacta en tu trabajo como médico

Hospitales con arte: por qué también impacta en tu trabajo como médico

 

Guardias encadenadas, pasillos recorridos decenas de veces al día, salas de espera, vestíbulos que marcan el ritmo de cada turno. Para muchos médicos, el entorno físico del hospital es casi una segunda casa.

En los últimos años, diversos proyectos han demostrado que el arte en hospitales no solo mejora la experiencia de pacientes y familias, sino que también tiene un impacto en el clima emocional de los equipos médicos: reduce la sensación de un entorno hostil, facilita momentos de respiro visual entre casos complejos y refuerza el vínculo con el propio servicio. Un pasillo que cuenta una historia, un mural que los niños usan para jugar mientras se prepara una prueba, una galería improvisada en la zona de paso hacia el quirófano pueden marcar pequeñas diferencias en jornadas muy largas.

Por eso, cada vez más centros están pasando de “llenar huecos en la pared” a diseñar deliberadamente vestíbulos, pasillos y salas de espera. Colores, escenas de naturaleza, murales participativos y exposiciones temporales forman parte de una misma idea: el entorno también es una herramienta clínica. Integrar el arte en la arquitectura asistencial no es un lujo ornamental, sino una forma realista de humanizar el hospital para quienes entran unas horas... y para quienes viven en él muchos días al año.

Hospital Clínico San Carlos (Madrid): arte urbano en un pasillo de Pediatría


En el Hospital Clínico San Carlos, un mural del artista Okuda San Miguel llena de color la zona de Pediatría, incluidos los pasillos y las áreas de atención a menores de 16 años. Sus geometrías y paleta vibrante transforman un entorno tradicionalmente neutro en un paisaje casi onírico que acompaña el tránsito de niños, familias y profesionales.

Más allá del impacto estético, el mural introduce un código visual reconocible y optimista que rompe con la asociación entre el “pasillo hospitalario” y el estrés. Para los clínicos, además, supone un recurso de comunicación con los pacientes pediátricos: las figuras y colores se convierten en excusa para el diálogo, la distracción y la preparación de procedimientos.

Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid): un “Retiro” de 544 metros cuadrados


El Hospital Niño Jesús ha recreado el ambiente del Parque del Retiro en un gran pasillo de 544 m2 que da acceso a la hospitalización, los quirófanos, los hospitales de día y el banco de sangre. El recorrido, que antes era un corredor funcional y anodino, se convierte ahora en un paseo rodeado de árboles, caminos y motivos naturales que acompañan a los niños y sus familias hacia las distintas áreas asistenciales.

Este pasillo concentra buena parte del flujo diario del hospital. Que ese trayecto esté asociado a imágenes familiares y amables reduce la sensación de amenaza y ayuda a modular el estrés previo a pruebas o cirugías. Para el personal, caminar a diario por un entorno más cuidado y luminoso también tiene impacto en el clima emocional del equipo.

Hospital Virgen de los Lirios (Alcoy): flora y fauna locales en el hospital de día de Oncología


El hospital de día de Oncología del Hospital Virgen de los Lirios, en Alcoy, ha sido transformado con murales y textiles inspirados en la flora y fauna de las sierras de Font Roja y Mariola. La intervención, impulsada por Aitex e ilustrada por Inés Castelló, integra plantas aromáticas, aves autóctonas y paisajes reconocibles para la población local en paredes, cortinas, mantas y uniformes.

El resultado es un ambiente que aproxima la naturaleza al interior del hospital, especialmente en un contexto tan sensible como la administración de tratamientos oncológicos. Para pacientes y acompañantes, los murales funcionan como anclaje emocional y como recordatorio de vida más allá del ciclo de infusiones; para los profesionales, contribuyen a reducir la sensación de entorno puramente técnico.

Hospital Materno-Infantil de Jaén: el proyecto “Color Illusion”


En el Hospital Materno-Infantil de Jaén, el proyecto “Color Illusion” ha intervenido en las habitaciones pediátricas y en distintas zonas comunes con murales pensados específicamente para la mirada infantil. Se han incorporado colores vivos, personajes y escenas que buscan aportar alegría y curiosidad durante el ingreso.

El diseño integra elementos arquitectónicos (puertas, rejillas, equipamiento) en las composiciones pictóricas, reduciendo la sensación de “aparataje” clínico continuo. Desde la perspectiva clínica, este tipo de intervenciones facilita el juego y la distracción terapéutica y se alinea con las recomendaciones de humanización del hospital pediátrico.

Hospital Materno-Infantil de A Coruña: pediatría completa cubierta de murales


La Fundación María José Jove ha impulsado la decoración integral del servicio de Pediatría del Hospital Materno-Infantil de A Coruña. Catorce habitaciones, la sala de juegos, los pasillos y varias consultas han sido intervenidos con murales que integran incluso aparatos médicos y elementos técnicos en escenas lúdicas y educativas.

El resultado es un entorno cohesivo donde el niño reconoce un mismo universo visual a lo largo de todo su recorrido asistencial. Integrar dispositivos y rejillas en el dibujo contribuye a “normalizar” el entorno clínico y disminuir la carga de estímulos amenazantes.

Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba): “Colores para alegrarte”


El Hospital Infantil Reina Sofía, en Córdoba, ha desarrollado el proyecto “Colores para alegrarte”, una iniciativa de participación ciudadana que ha llenado de color y fantasía la primera planta pediátrica. Pasillos y espacios comunes se transforman en “entornos mágicos del planeta Tierra”, con escenas de naturaleza y personajes que acompañan a los menores durante su ingreso.

La propia participación de voluntariado y comunidad en el diseño y ejecución de los murales genera sentido de pertenencia y apoyo social alrededor del hospital. Para los equipos asistenciales, trabajar en un entorno construido con la colaboración de ciudadanos, familias y pacientes refuerza la percepción de hospital como espacio compartido, no solo técnico.

Hospital General Universitario de Alicante: murales universitarios en Pediatría


En el Hospital General Universitario de Alicante, estudiantes y profesorado de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández realizaron una intervención mural en el área de Pediatría. El proyecto forma parte de una colaboración estable entre hospital y universidad para humanizar espacios asistenciales a través del arte.

Los murales incorporan escenas cercanas al imaginario infantil, con un nivel de detalle que invita a “buscar” elementos y a volver a mirar. Para los residentes y médicos jóvenes, este tipo de proyectos son también un recordatorio de la importancia de trabajar en red con otros actores (universidades, escuelas de arte, asociaciones) para mejorar el entorno de trabajo.

SJD Pediatric Cancer Center Barcelona (Hospital Sant Joan de Déu): mariposas y bosques virtuales


El SJD Pediatric Cancer Center Barcelona, integrado en el Hospital Sant Joan de Déu, ha apostado por una arquitectura y un diseño interior en los que el arte desempeña un papel central. En el vestíbulo, un gran mural tridimensional de mariposas de colores recibe a las familias; en otros espacios, un “bosque virtual” y recursos gráficos convierten pasillos y salas en escenarios que aluden a naturaleza y juego.

En un ámbito especialmente sensible como la oncología pediátrica, estos elementos buscan activar emociones distintas del miedo: curiosidad, sorpresa y sensación de refugio. El arte forma parte explícita del plan de humanización del centro y se integra con otras iniciativas psicosociales, como los payasos de hospital y los programas educativos.

Cuando el arte se integra con criterio en los hospitales, se asocia con un mejor estado de ánimo, menos ansiedad y mayor satisfacción tanto en pacientes como en profesionales. No sustituye a ningún tratamiento ni resuelve por sí solo los problemas estructurales, pero sí añade una capa de bienestar que el modelo clásico de hospital casi nunca contempla.

No basta con llenar paredes: el contenido, el color, la escala, la luz y la participación de pacientes y equipos importan tanto como la intención.

Para los profesionales sanitarios, implicarse en proyectos de murales y arte en pasillos no es una cuestión estética secundaria, sino una herramienta más para:
 

  • mejorar la experiencia del paciente y su familia,
     
  • cuidar el clima emocional de los equipos,
     
  • reforzar la identidad del servicio y del hospital,
     
  • y alinear la práctica clínica con las estrategias de humanización que muchas administraciones ya están impulsando.
     

A veces, el primer cambio visible en un hospital no llega con un nuevo equipo tecnológico, sino con un pasillo que, por fin, acompaña.


 

DOC.7554.122025

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