
Dra. Ana Cuevas
Cardióloga en el Hospital de La Plana
Más allá del bote: suplementación deportiva, estética y salud
La suplementación deportiva vive uno de sus momentos de mayor popularidad. Nunca había sido tan sencillo acceder a proteínas, creatina, colágeno, omega-3, magnesio o complejos vitamínicos que prometen mejorar el rendimiento, aumentar la masa muscular, acelerar la pérdida de grasa o retrasar el envejecimiento.
Las redes sociales han contribuido enormemente a este fenómeno. Cada día aparecen nuevos productos respaldados por testimonios espectaculares y transformaciones aparentemente milagrosas. Como consecuencia, es frecuente encontrar pacientes que acuden a consulta preguntando qué suplemento deberían tomar para alcanzar antes sus objetivos físicos o estéticos.
Sin embargo, existe una pregunta previa que rara vez nos hacemos: ¿realmente necesitamos suplementarnos o estamos intentando sustituir con un producto aquello que debería construirse mediante hábitos?
La respuesta no siempre es la misma. Hay suplementos que cuentan con una sólida base científica y pueden resultar útiles en determinados contextos. Otros, sin embargo, aportan beneficios modestos o incluso carecen de evidencia suficiente. La clave está en diferenciar unos de otros y comprender que ningún suplemento sustituye una alimentación adecuada, un entrenamiento bien planificado o un descanso suficiente.
Estética y salud: dos caras de la misma moneda
Uno de los errores más frecuentes es pensar que los objetivos estéticos y los objetivos de salud siguen caminos diferentes. En realidad, ambos están profundamente relacionados.
La composición corporal, la masa muscular, la calidad del sueño, el nivel de actividad física o la alimentación influyen tanto en la apariencia física como en la salud cardiovascular y metabólica. Cuando un paciente busca reducir grasa abdominal, ganar tono muscular o mejorar su definición corporal, también está actuando sobre factores relacionados con la inflamación crónica, la sensibilidad a la insulina y el riesgo cardiovascular1.
Por ello, antes de hablar de suplementos conviene recordar que la base siempre debe ser la misma: alimentación equilibrada, ejercicio físico regular, entrenamiento de fuerza y descanso adecuado. La suplementación puede ayudar a optimizar determinados aspectos, pero nunca sustituirá esos pilares fundamentales.
Proteína: el suplemento más útil es a veces el más simple
Cuando se habla de suplementación deportiva, muchas personas piensan inmediatamente en productos complejos o fórmulas avanzadas. Sin embargo, probablemente el suplemento más útil sea también el más sencillo: la proteína.
La proteína en polvo no tiene propiedades mágicas ni produce cambios por sí sola. Su principal función consiste en facilitar que una persona alcance los requerimientos proteicos diarios cuando la alimentación no es suficiente.
En individuos físicamente activos, especialmente aquellos que realizan entrenamiento de fuerza, una ingesta adecuada de proteínas contribuye a mantener o aumentar la masa muscular y favorece la recuperación tras el ejercicio2.
Desde el punto de vista estético, esto resulta especialmente importante. La masa muscular constituye uno de los principales determinantes de la composición corporal. Muchas personas centran todos sus esfuerzos en perder peso cuando en realidad deberían preocuparse por preservar o aumentar su masa magra. El músculo proporciona soporte, mejora la silueta corporal y contribuye a un envejecimiento más saludable.
Por ello, antes de recomendar cualquier suplemento destinado a “quemar grasa”, suele ser más útil asegurarse de que la ingesta proteica es adecuada y que existe un programa de entrenamiento de fuerza bien estructurado.
Creatina: mucho más que un suplemento para culturistas
Si existe un suplemento que ha cambiado radicalmente su imagen en los últimos años, ese es la creatina.
Durante décadas estuvo asociada al culturismo y al deporte de competición. Sin embargo, la evidencia científica actual la sitúa como uno de los suplementos mejor estudiados y con mejor perfil de seguridad dentro de la nutrición deportiva3.
Empieza en las decisiones que repetimos cada día.
La creatina participa en los mecanismos de producción rápida de energía y se almacena principalmente en el músculo esquelético y en el cerebro. Su suplementación ha demostrado mejorar el rendimiento en ejercicios de alta intensidad, aumentar la fuerza muscular y favorecer el mantenimiento de masa magra3,4.
Más allá del rendimiento deportivo, actualmente existe un creciente interés por sus posibles beneficios durante el envejecimiento, especialmente en relación con la prevención de la sarcopenia o pérdida progresiva de masa muscular4.
Desde una perspectiva estética, la creatina resulta interesante precisamente porque ayuda a preservar uno de los elementos más importantes para una buena composición corporal: el músculo.
Como cardióloga, una de las dudas más frecuentes es si la creatina puede resultar perjudicial para el corazón o elevar la tensión arterial. Hasta la fecha, la evidencia disponible no ha demostrado efectos cardiovasculares adversos significativos en personas sanas. Incluso algunos estudios sugieren potenciales beneficios sobre la función vascular5.
No obstante, como cualquier intervención médica, debe individualizarse y valorarse con especial precaución en pacientes con enfermedad renal avanzada u otras patologías relevantes6.
Colágeno: expectativas realistas
Pocos suplementos están tan vinculados al concepto de belleza como el colágeno.
Su popularidad ha crecido enormemente en los últimos años gracias a la promesa de mejorar la elasticidad cutánea, reducir arrugas y combatir los signos del envejecimiento.
La realidad es algo más compleja. Algunas revisiones sistemáticas han encontrado mejoras modestas en parámetros relacionados con hidratación y elasticidad de la piel. Sin embargo, la calidad metodológica de muchos estudios sigue siendo limitada y los resultados deben interpretarse con prudencia7.
Esto no significa que el colágeno carezca de utilidad. Puede formar parte de una estrategia global orientada al cuidado de la piel, especialmente cuando se combina con hábitos saludables, fotoprotección y una nutrición adecuada. Lo que probablemente no deba considerarse es una solución aislada capaz de revertir por sí sola el envejecimiento cutáneo.
Omega-3, vitamina D y magnesio: cuando el contexto importa
Existen otros suplementos que con frecuencia aparecen asociados al bienestar, la recuperación deportiva o la salud general.
Los ácidos grasos omega-3 han demostrado beneficios cardiovasculares en contextos específicos y pueden resultar útiles en personas con baja ingesta de pescado azul. La vitamina D puede ser necesaria en situaciones de déficit documentado, especialmente en determinados grupos de población. El magnesio, por su parte, suele emplearse para mejorar síntomas como calambres o fatiga, aunque sus beneficios son más evidentes cuando existe una deficiencia real.
Una cuestión de expectativas
Quizá una de las funciones más importantes del médico sea ayudar a gestionar expectativas.
Muchos pacientes esperan transformaciones espectaculares gracias a un suplemento concreto. Sin embargo, cuanto más cerca se encuentra una persona de su máximo potencial físico, más difícil resulta obtener mejoras visibles.
La suplementación puede aportar pequeñas ventajas acumulativas. Lo que rara vez consigue es sustituir años de entrenamiento, hábitos consistentes o una alimentación adecuada.
Por ello, antes de recomendar cualquier producto conviene hacerse algunas preguntas básicas: ¿cómo es la alimentación del paciente?, ¿entrena fuerza de forma regular?, ¿duerme lo suficiente?, ¿existen enfermedades relevantes o tratamientos concomitantes?, ¿qué objetivo persigue realmente?
Las respuestas suelen aportar mucha más información que cualquier etiqueta nutricional.
Reflexión final
La suplementación deportiva no es ni un milagro ni una amenaza. Es una herramienta.
La mejor estrategia sigue siendo construir primero los cimientos: entrenamiento, alimentación, descanso y hábitos sostenibles. Una vez consolidada esa base, determinados suplementos pueden ayudar a optimizar resultados concretos.
Porque, al final, el verdadero cambio físico rara vez empieza en un bote. Empieza en las decisiones que repetimos cada día.
Bibliografía
- Máster de Medicina Estética, Oncoestética, Nutrición y Deporte y Desarrollo de Clínicas Privadas. Salud metabólica y medicina del deporte aplicada a medicina estética. Módulo 10. 2025.
- Morton RW, Murphy KT, McKellar SR, et al. A systematic review, meta- analysis and meta-regression of the effect of protein supplementation on resistance training-induced gains in muscle mass and strength in healthy adults. Br J Sports Med. 2018;52:376-384.
- Kreider RB, Kalman DS, Antonio J, et al. International Society of Sports Nutrition Position Stand: Safety and Efficacy of Creatine Supplementation in Exercise, Sport, and Medicine. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14:18.
- Candow DG, Forbes SC, Chilibeck PD, et al. Effectiveness of Creatine Supplementation on Aging Muscle and Bone: Focus on Falls Prevention and Inflammation. J Clin Med. 2019;8(4):488.
- Clarke H, Hickner RC, Ormsbee MJ. The Potential Role of Creatine in Vascular Health. Nutrients. 2021;13(3):857.
- Pino Ferrer C. Creatina. ¿Es seguro el suplemento de moda en nuestros pacientes? ContigoDOC. 2025.
- de Miranda RB, Weimer P, Rossi RC. Effects of Hydrolyzed Collagen Supplementation on Skin Aging: A Systematic Review and Meta-analysis. Int J Dermatol. 2021;60(12):1449-1461.
Las opiniones, creencias, o puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan los de Boehringer Ingelheim España, S.A