Menu
Usuario

Opinión

Dra. Cristina Cánovas Galindo

Dra. Cristina Cánovas Galindo

Cardiología en el Hospital Clínico San Cecilio

Rotación Médica en Canadá: Experiencia, Aprendizaje y Práctica Clínica Internacional

Como médico residente de 5º año de Cardiología en el Hospital Clínico San Cecilio de Granada, tuve la oportunidad de ampliar mi formación durante los meses de mayo y junio de 2025 en la Unidad de Cardiopatías Congénitas del Adulto del Hospital General de Toronto, Canadá. Esta experiencia no solo supuso un importante crecimiento profesional, sino también una vivencia personal muy enriquecedora. En las siguientes líneas comparto algunas reflexiones y recomendaciones para quienes estén valorando realizar una rotación en el extranjero… ¡comienza el viaje!


 

ANTES DE HACER MALETAS…

¿Es buena idea una rotación en el extranjero?

Pienso que las rotaciones externas en centros de referencia, tanto nacionales como internacionales, siempre resultan enriquecedoras. Por un lado, a nivel científico, la posibilidad de formarte en un centro con un alto grado de especialización y un elevado volumen de pacientes te permite profundizar en el manejo de determinadas patologías de la mano de expertos internacionales, algo que en centros de menor complejidad es difícil de conseguir.

Por otro lado, a nivel personal, salir de la zona de confort y observar las dinámicas de trabajo de otros hospitales y sistemas sanitarios amplía la perspectiva y te lleva a reflexionar sobre qué aspectos de tu hospital de origen son útiles y deseas mantener, y cuáles, observados en el hospital de destino, te gustaría incorporar posteriormente a tu práctica habitual.

 

¿Por qué elegí Canadá?

Fueron varios los motivos que me llevaron a elegir Canadá.

En primer lugar, el idioma (inglés). Me parecía fundamental poder comunicarme de forma fluida tanto con los compañeros de trabajo como con la población local, dentro y fuera de la consulta. En una especialidad clínica, donde la anamnesis dirigida constituye la base para la toma de decisiones, poder seguir adecuadamente la entrevista médica resultaba prioritario.
 

El modelo paternalista de la medicina estaba prácticamente extinto

En segundo lugar, el sistema sanitario. Canadá dispone de un sistema de salud universal, público y financiado principalmente mediante impuestos, similar al existente en España. Este modelo permite que la toma de decisiones clínicas esté menos condicionada por factores económicos que en sistemas basados en la sanidad privada, como ocurre en otros países, entre ellos Estados Unidos, a pesar de contar también con centros de referencia internacional.


En tercer lugar, el ámbito específico de las Cardiopatías Congénitas del Adulto (CCA). El Hospital General de Toronto cuenta con una larga trayectoria en el manejo de este tipo de pacientes —la más antigua a nivel mundial— y es uno de los centros de referencia internacional con mayor volumen y complejidad de casos. Desde el punto de vista docente, se trata de uno de los centros más relevantes a nivel internacional en la formación de especialistas en CCA, recibiendo a médicos de todo el mundo desde 1993. Además, el hospital se sitúa a la vanguardia de la investigación en este campo, no solo en el tratamiento clínico, sino también en el desarrollo de nuevas tecnologías y opciones terapéuticas.

 

Mis consejos para vivir el proceso burocrático de la mejor manera posible

En mi experiencia, la comunicación con el centro de destino fue muy fluida desde el principio. Al tratarse de un hospital que recibe anualmente a un gran número de rotantes externos y compañeros, los trámites y documentos necesarios estaban bien definidos desde el inicio (currículum vitae en inglés, pasaporte, título europeo de Grado en Medicina, carta de aceptación en hospital de origen y de destino…). Aunque la burocracia suele ser la parte menos atractiva de este tipo de experiencias, la Unidad Docente de mi hospital de origen también facilitó el proceso, poniéndose en contacto directamente con la del centro de destino una vez fui aceptada. De este modo, me proporcionaron la documentación necesaria y establecieron de forma clara las pautas a seguir conforme a la normativa local para las rotaciones en el extranjero.

En cuanto al visado y al acceso fronterizo en Canadá, en mi caso el proceso fue sencillo, ya que la estancia tenía una duración corta (dos meses) y se trataba de un “observership”. Este tipo de estancia formativa está diseñada para que un médico —habitualmente residente o especialista extranjero— observe el funcionamiento y la práctica clínica en un hospital de otro país, acompañando a los profesionales locales en su actividad diaria, pero sin asumir responsabilidades asistenciales, tomar decisiones clínicas, firmar informes ni realizar prescripciones, al no implicar la obtención de una licencia médica en el país de destino.

Como recomendación, siempre que sea posible, contactar con alguien que haya realizado previamente una formación similar en el mismo centro facilita enormemente los trámites y permite recibir consejos prácticos basados en la experiencia real, tanto a nivel burocrático como en el día a día.


 

MALETAS HECHAS… ¡DESPEGAMOS!

¿Que puedes esperar de una formación como esta?

La práctica clínica diaria es muy distinta en términos de gestión y de relación médico- paciente respecto a la que tenemos en España. Por un lado, el tiempo dedicado a cada consulta era considerablemente mayor, lo que permitía profundizar con más detalle en la patología de cada paciente —especialmente en enfermedades tan complejas como las CCA—. No obstante, este mayor tiempo por paciente se acompañaba de jornadas laborales más largas, siguiendo un modelo más cercano al sistema americano.

Por otro lado, la relación médico-paciente también era muy distinta. El modelo paternalista de la medicina estaba prácticamente extinto, dando lugar a pacientes mucho más autónomos y empoderados. En la mayoría de los casos, esto resultaba muy positivo, ya que los pacientes eran conscientes de su enfermedad y participaban activamente en su propio cuidado. Sin embargo, en un pequeño porcentaje de situaciones, esta autonomía se llevaba al extremo opuesto, hasta el punto de que las recomendaciones médicas perdían peso frente a la opinión del paciente (¡en el equilibrio está la virtud!).

 

Lo que más gustó de la experiencia y los aspectos menos positivos

Lo que más me gustó fue, sin duda, el gran volumen de pacientes con CCA de alta complejidad que manejaba el centro, así como la atención recibida por parte de todos los profesionales. En especial, cardiólogos/as y compañeros de la unidad se volcaban en nuestra formación, profundizando en cada caso clínico y facilitándonos la asistencia a numerosas sesiones docentes, tanto teóricas y bibliográficas como de discusión de casos complejos, que resultaban fundamentales para comprender mejor el manejo de estas patologías.

Lo que me resultó “menos” positivo fue, quizá, volver al papel de “observer”, lo que implica regresar en cierta medida a la sensación de ser estudiante y no poder tomar decisiones de forma autónoma, algo a lo que no estamos acostumbrados tras el ritmo asistencial de nuestros hospitales de origen. Aun así, considero que es importante mantener la humildad necesaria para situarse en un segundo plano y aprovechar al máximo la oportunidad de aprender de profesionales que son referencia internacional en su campo y trabajan en centros de excelencia.

 

Toronto más allá del hospital: cómo viví la experiencia en la ciudad

Toronto es la ciudad más grande de Canadá. Se trata de una urbe moderna, segura y profundamente multicultural, en la que conviven más de 200 nacionalidades y se hablan decenas de idiomas en el día a día, con una población especialmente respetuosa y diversa. Es una ciudad a la que te adaptas fácilmente, con una excelente red de transporte público, una amplísima oferta cultural y gastronómica, y acceso a numerosas zonas verdes tanto dentro del entorno urbano como en los alrededores (¡con parajes naturales impresionantes!), lo que hace que siempre haya planes para disfrutar del tiempo libre.

El nivel de vida es más elevado que en España, especialmente en lo relativo a la vivienda y la restauración. No obstante, la ciudad ofrece una gran cantidad de actividades culturales gratuitas cada fin de semana, con opciones accesibles para todo tipo de presupuestos.

Y la pregunta más habitual… ¡¿y el frío?! En mi caso concreto, durante los meses de mayo y junio el clima fue agradable la mayor parte de la estancia, con días más fríos al inicio y otros muy calurosos hacia el final (¡vestir a capas es la mejor opción!). Aun así, es cierto que los inviernos son largos, fríos y con nieve, estando la ciudad está perfectamente preparada para el frío: el invierno condiciona, pero no paraliza.


 

HORA DE VOLVER A CASA…

¿Qué me llevo en la mochila de esta experiencia?

Esta experiencia me ha enriquecido tanto desde el punto de vista formativo como personal. En lo académico, he tenido la oportunidad de empaparme de la práctica clínica diaria y de la docencia de algunos de los mejores profesionales internacionales en el manejo de las CCA. En lo personal, salir de la zona de confort —tanto a nivel profesional como personal— permite abrir la mente, adquirir una perspectiva más global y encontrarse con personas y situaciones que impulsan tu desarrollo y crecimiento personal.

 


 

Las opiniones, creencias, o puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan los de Boehringer Ingelheim España, S.A

 

DOC.6025.052026

Regístrate o inicia sesión

Introduce tu correo electrónico a continuación