
Ejercicio físico en oncología: cómo aconsejar al paciente de forma segura y realista
Durante años, muchos pacientes con cáncer recibieron un consejo que hoy sabemos que no siempre era el más adecuado: "descanse y no se esfuerce demasiado".
Sin embargo, la evidencia ha cambiado significativamente. Actualmente, el ejercicio físico se considera una intervención de soporte con beneficios demostrados sobre la fatiga, la capacidad funcional, la fuerza muscular, el estado de ánimo y la calidad de vida durante el tratamiento oncológico. Las recomendaciones más recientes de ASCO destacan que el ejercicio debería formar parte de la atención rutinaria de los pacientes con cáncer.1
La pregunta ya no es si el paciente debe hacer ejercicio.
La pregunta es: ¿cómo podemos aconsejarlo de forma segura, práctica y realista desde la consulta?
El primer mito que debemos desmontar
Muchos pacientes asocian el ejercicio con correr, ir al gimnasio o realizar actividades intensas.
Pero en oncología, el objetivo inicial suele ser mucho más sencillo: